¿Cómo hago que mi familiar tome la medicación?
Cuando un familiar rechaza la medicación, una de las primeras reacciones suele ser intentar convencerlo: explicarle que está enfermo, demostrarle que necesita tratamiento, recordarle lo que ocurrió durante una crisis o insistir hasta conseguir que tome aquello que le indicaron.
Sin embargo, no existe una fórmula que permita hacer que otra persona tome la medicación. La adherencia al tratamiento no se construye simplemente ganando una discusión. Requiere comprender por qué esa persona no quiere tomarla y ayudarla, cuando es posible, a entender qué le ocurre, para qué sirve el tratamiento y qué relación tiene con su estabilidad.
¿Sabe por qué toma esa medicación?
Esta pregunta parece obvia, pero muchas veces no lo es. En ¿Qué es la psicoeducación? se plantea una paradoja frecuente: se considera que una persona con psicosis no tiene conciencia de aquello que le sucede y, por ese motivo, se decide no explicarle demasiado. Pero si no conoce su diagnóstico, no comprende sus síntomas ni sabe qué función cumple el tratamiento, resulta mucho más difícil que pueda participar activamente de él.
Decir simplemente “tenés que tomar esto porque te lo indicó el psiquiatra” puede conseguir obediencia momentánea, pero no necesariamente construye adherencia.
Psicoeducar implica que la persona pueda comprender progresivamente qué le ocurrió, qué cambios puede reconocer, para qué utiliza determinada medicación y qué función cumple dentro de su tratamiento.
¿Y si deja la medicación porque se siente bien?
Este es otro problema frecuente. Una persona puede pensar: “Estoy bien, entonces ya no necesito tomarla”.
Pero precisamente aquello que permitió alcanzar estabilidad puede volverse invisible cuando la estabilidad se consigue. Si desaparecieron determinados síntomas, resulta fácil concluir que el problema también desapareció y olvidar que el tratamiento pudo haber participado en esa mejoría.
Por eso, la adherencia necesita construirse también cuando la persona está estable, no solamente cuando aparece una crisis. Ese momento permite revisar lo sucedido, reconocer cambios y relacionar el estado actual con las distintas medidas que ayudaron a alcanzarlo.
¿Hay que hablar de los efectos adversos?
Sí. La información también forma parte de la adherencia.
Ocultar posibles efectos adversos por miedo a que la persona rechace el medicamento puede producir el efecto contrario. Si aparece un cambio corporal que nadie explicó, puede interpretarlo como algo inesperado o alarmante y decidir abandonar el tratamiento.
Informar no significa resignarse a los efectos adversos. Significa poder reconocerlos, comunicarlos al profesional y evaluar con él las alternativas disponibles. La persona necesita poder participar del tratamiento como sujeto, no solamente como alguien a quien hay que conseguir que tome una pastilla.
¿Qué pasa si está atravesando un brote psicótico?
Acá la situación cambia.
No es lo mismo conversar sobre adherencia con una persona estable que intentar convencer a alguien que se encuentra atravesando una descompensación y cuya relación con la realidad puede estar alterada.
Si existe una certeza delirante, discutir para demostrar que aquello que piensa es falso puede resultar inútil e incluso aumentar el conflicto. No es necesario conseguir primero que la persona reconozca que su interpretación es incorrecta para poder sostener el cuidado.
En ese momento, la familia no debería quedar sola intentando resolver clínicamente la situación. Su función es contactar al equipo tratante, facilitar el acceso a la atención y transmitir a los profesionales los cambios que está observando. Si existe riesgo inmediato para la persona o para terceros, corresponde buscar atención de urgencia.
Entonces, ¿cómo puedo ayudar?
La pregunta puede transformarse. En lugar de preguntarnos solamente “¿cómo hago para que tome la medicación?”, podemos preguntarnos: “¿qué necesita comprender para poder participar de su propio tratamiento?”
Construir adherencia implica información, psicoeducación, reconocimiento de síntomas y cambios, conocimiento de los efectos de la medicación, participación del equipo tratante y acompañamiento familiar.
El objetivo no debería ser conseguir una obediencia permanente. El objetivo es construir, siempre que sea posible, una autonomía cada vez mayor para que la persona pueda comprender por qué se cuida y participar activamente de las decisiones relacionadas con su tratamiento.
Losdosladospsicosis
Psicoeducación basada en la experiencia
📧 losdosladospsicosis@gmail.com
© 2026 Todos los derechos reservados.
LOSDOSLADOSPSICOSIS
LEGAL
EXPLORAR

