¿Cómo afecta el estrés a la salud mental?

Efrain Rodas

12/31/20262 min read

El estrés aparece cuando una situación exige de nosotros una respuesta, una adaptación o una reorganización. No es necesariamente algo negativo: forma parte de la vida y podemos atravesar numerosas situaciones estresantes sin que produzcan un problema de salud mental.

El problema aparece cuando las exigencias que una persona enfrenta resultan demasiado intensas, se prolongan en el tiempo o comienzan a superar los recursos con los que cuenta para afrontarlas.

Por eso, para comprender cómo afecta el estrés a la salud mental, no alcanza con observar aquello que ocurre. También necesitamos preguntarnos con qué recursos cuenta esa persona para responder a lo que está viviendo.

El estrés no afecta a todas las personas de la misma manera

Una misma situación puede resultar manejable para alguien y profundamente desestabilizadora para otra persona. Esto ocurre porque no respondemos únicamente a los acontecimientos, sino también al significado que construimos sobre ellos, nuestra historia, nuestros vínculos, las experiencias anteriores y los recursos disponibles en ese momento.

Incluso acontecimientos deseados pueden resultar estresantes. Mudarse, comenzar un trabajo, recibirse, formar una pareja, tener un hijo o asumir nuevas responsabilidades requieren reorganizaciones importantes.

Por eso, estrés no significa necesariamente sufrimiento ni acontecimiento negativo. Significa también exigencia de adaptación.

¿Qué ocurre cuando el estrés se sostiene?

Cuando las demandas se acumulan o permanecen durante mucho tiempo, sostener el funcionamiento cotidiano puede requerir cada vez más recursos. Pueden aparecer dificultades para dormir, cansancio, irritabilidad, problemas para concentrarse, cambios emocionales o dificultades para realizar actividades que anteriormente podían sostenerse con mayor facilidad.

Estas manifestaciones no significan automáticamente que exista un trastorno mental. Son señales que necesitan comprenderse dentro de la historia, las circunstancias y el funcionamiento habitual de cada persona.

Lo importante es observar qué cambió, durante cuánto tiempo y cuánto está afectando la vida cotidiana.

Estrés, recursos y descompensación

Desde la perspectiva que desarrollamos sobre la salud mental, podemos pensar el equilibrio como una relación dinámica entre las exigencias que enfrentamos y los recursos con los que contamos para elaborarlas.

Los vínculos, las rutinas, los espacios de pertenencia, la posibilidad de poner en palabras aquello que ocurre, la psicoeducación y los tratamientos cuando son necesarios pueden funcionar como factores protectores.

Cuando esos recursos resultan insuficientes frente a determinadas exigencias, puede producirse una descompensación psíquica. Esto no significa que el estrés sea por sí mismo la causa de un trastorno mental. Los problemas de salud mental son complejos y no pueden explicarse mediante una única causa.

Cuidar la salud mental no significa eliminar todo estrés

Pretender vivir sin estrés sería pretender vivir sin cambios, conflictos, decisiones, pérdidas, proyectos ni responsabilidades.

El objetivo no es eliminar cualquier exigencia de nuestra vida, sino contar con recursos suficientes para atravesarla, reconocer cuándo nuestro equilibrio comienza a modificarse y poder pedir ayuda cuando aquello que estamos viviendo supera nuestra capacidad actual para afrontarlo.

Así, la pregunta no es solamente cuánto estrés existe. También necesitamos preguntarnos qué significa para esa persona aquello que está viviendo y con qué recursos cuenta para poder sostenerlo.

Fuente

Autora: Karina Agüero

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