Síntomas negativos

Efrain Rodas

12/31/20263 min read

Los síntomas negativos son manifestaciones en las que se produce una disminución o pérdida de determinadas funciones que habitualmente están presentes en la vida de una persona. La palabra negativo no significa que estos síntomas sean malos, más graves o perjudiciales que otros. Se utiliza en el sentido de sustracción (-): algo que antes estaba presente disminuye, se empobrece o parece desaparecer.

Dentro de los síntomas negativos podemos encontrar principalmente la abulia, la alogia, el aislamiento, la anhedonia y el aplanamiento afectivo.

Esta característica permite diferenciarlos de los llamados síntomas positivos. Mientras en estos últimos algo se agrega a la experiencia —como puede ocurrir con los delirios, las alucinaciones o determinadas formas de desorganización—, en los síntomas negativos observamos una disminución.

¿Cuáles son los principales síntomas negativos?

La abulia se relaciona con una disminución de la voluntad, la iniciativa y la capacidad para comenzar o sostener actividades. Desde afuera, la persona puede parecer desinteresada o sin ganas, aunque aquello que observamos no necesariamente responde a una decisión de no hacer.

La alogia implica una disminución de la producción del lenguaje. La persona puede hablar menos, responder brevemente o mostrar dificultades o falta de voluntad para desarrollar aquello que quiere o sería necesario expresar.

El aislamiento supone un retraimiento de los vínculos y de la participación social. Puede disminuir el interés por encontrarse con otras personas o sostener actividades compartidas.

La anhedonia es la disminución de la capacidad de experimentar placer o interés en actividades que anteriormente podían resultar gratificantes.

El aplanamiento afectivo, por último, implica una reducción en la expresión observable de las emociones. Los gestos, la entonación de la voz o las expresiones faciales pueden presentar menos variaciones, lo que puede producir desde afuera la impresión de que la persona “no siente”. Sin embargo, una disminución de la expresión emocional no significa necesariamente ausencia de experiencia emocional.

¿Por qué pueden ser difíciles de reconocer?

A diferencia de un delirio o una alucinación, los síntomas negativos pueden resultar mucho menos llamativos. No necesariamente aparece algo extraordinario que permita advertir inmediatamente que se está produciendo un cambio.

Los síntomas negativos pueden pensarse como una fotografía con poco contraste. Los elementos continúan allí, pero disminuyen los matices, la intensidad y el relieve. En los síntomas positivos, en cambio, ocurre algo semejante a una interferencia que introduce nuevas señales en una frecuencia habitual.

Esta diferencia también explica por qué los síntomas negativos pueden confundirse fácilmente con otras situaciones. Una persona que deja de realizar actividades puede parecer simplemente desganada. Alguien que habla poco puede ser interpretado como poco comunicativo. Quien se aísla puede parecer introvertido. La disminución del placer puede recordar a manifestaciones depresivas y el aplanamiento afectivo puede ser leído erróneamente como indiferencia. Lo observable no explica por sí mismo aquello que está ocurriendo.

¿Los síntomas negativos permiten diagnosticar un trastorno?

No por sí solos. Este punto es especialmente importante en El ABC de la salud mental. El texto muestra cómo manifestaciones como el aislamiento o las dificultades emocionales pueden aparecer mucho antes de que otras características permitan comprender de manera diferente lo que sucede. Si tomamos cada síntoma aisladamente y lo convertimos inmediatamente en un diagnóstico, corremos el riesgo de describir distintos momentos sin comprender el proceso del que forman parte.

Los síntomas son manifestaciones que necesitan ser interpretadas dentro de una historia y de un funcionamiento psíquico más amplio.

Por eso, reconocer síntomas negativos no consiste solamente en identificar que alguien hace menos, habla menos, se relaciona menos, disfruta menos o expresa menos sus emociones. Consiste en preguntarnos qué está disminuyendo, cómo se produjo ese cambio, qué lugar ocupa dentro del funcionamiento de esa persona y qué puede ayudarnos a comprender acerca de aquello que está atravesando.

Fuente

Autora: Karina Agüero

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