¿Qué son las alucinaciones?

Efrain Rodas

12/31/20262 min read

Las alucinaciones suelen definirse de manera sencilla como percepciones que ocurren sin que exista un estímulo externo que las produzca. Una persona puede, por ejemplo, escuchar una voz que los demás no escuchan. Sin embargo, comprender una alucinación requiere ir un poco más allá de constatar que alguien oye, ve o siente algo que no forma parte de la realidad compartida.

En la psicosis, una alucinación puede adquirir valor de realidad para quien la experimenta. Esto significa que no necesariamente se vive como una imaginación, una ocurrencia o algo que podría no ser verdadero. Si una persona escucha una voz que le dice que alguien quiere matarla, la experiencia puede ser tan real para ella como lo sería para nosotros escuchar a una persona que efectivamente nos amenaza.

Esta diferencia resulta fundamental para comprender algunas conductas durante una descompensación psicótica. Desde afuera podemos observar solamente lo que la persona hace; desde su experiencia, en cambio, esa acción puede estar respondiendo a una realidad completamente diferente.

Por ejemplo, alguien puede escuchar una voz que le advierte que quieren robarle los órganos, que está siendo perseguido, que otra persona es el demonio o que debe defenderse porque su vida corre peligro. En esas circunstancias, una conducta que desde el exterior parece incomprensible puede adquirir una lógica interna: la persona está actuando de acuerdo con aquello que experimenta como real.

Esto no significa que todas las personas que tienen alucinaciones sean violentas ni que una alucinación conduzca necesariamente a una acción. El punto es otro: para comprender una conducta no alcanza con observarla desde afuera. También es necesario preguntarse qué experiencia subjetiva la está organizando.

¿Tener alucinaciones significa tener psicosis?

Es importante distinguir entre estructura, síntomas y descompensación. Una persona con estructura psicótica puede permanecer compensada y no presentar alucinaciones. Cuando se produce una descompensación, en cambio, pueden aparecer fenómenos que alteren su relación con la realidad compartida, entre ellos las alucinaciones y las convicciones delirantes.

¿Por qué importa comprender qué experimenta la persona?

Porque la misma conducta observable puede responder a motivaciones completamente diferentes.

El ABC de la salud mental propone una distinción particularmente clara entre un acto producido durante un episodio psicótico y otro realizado con intención consciente de perjudicar. Si alguien cree con absoluta certeza que está siendo atacado y actúa para defenderse, la lógica subjetiva que organiza esa acción no es la misma que la de alguien que sabe que no existe tal amenaza y decide deliberadamente producir daño.

La alucinación, entonces, no debería pensarse solamente como una percepción “falsa”. Lo relevante es comprender qué lugar ocupa esa experiencia dentro de la realidad que el sujeto está construyendo y cómo puede relacionarse con sus pensamientos, emociones y acciones.

Comprender una alucinación no significa afirmar que aquello percibido exista en la realidad compartida. Significa reconocer que la experiencia sí existe para quien la está atravesando. Y esa diferencia es indispensable para poder acompañar, intervenir y comprender.

Véase también

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Fuente

Autora: Karina Agüero

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