¿Qué relación existe entre significantes y realidad?

Efrain Rodas

12/31/20262 min read

Decir que nuestra experiencia está organizada por significantes no significa que el lenguaje invente la realidad material. Una piedra existe aunque nadie la nombre, el fuego quema independientemente de cómo lo llamemos y una enfermedad puede producir efectos aun cuando una persona desconozca su existencia. La cuestión es otra: los seres humanos necesitamos del lenguaje para diferenciar, relacionar e interpretar aquello que encontramos en la realidad.

Pensemos en una puerta. Podemos describirla materialmente por su madera, metal o vidrio. Pero cuando nosotros vemos una puerta no percibimos solamente esos materiales. Reconocemos un objeto que puede abrirse, cerrarse y separar espacios. Sabemos que algunas puertas podemos atravesarlas y otras no. Una puerta cerrada puede significar privacidad, prohibición, protección o encierro. La realidad material está allí, pero nuestra experiencia de ella está atravesada por significantes.

Los significantes permiten organizar lo que ocurre

Algo similar sucede con los acontecimientos. Imaginemos que una persona no responde un mensaje. Ese hecho existe: hubo un mensaje y no hubo respuesta. Pero para comprender qué ocurre necesitamos establecer relaciones. Podemos pensar que no lo vio, que está ocupada, que se olvidó o que no quiere respondernos.

Los significantes permiten insertar ese acontecimiento dentro de una red y construir una interpretación. Esto resulta fundamental: la interpretación no es el acontecimiento mismo. Es una construcción mediante la cual intentamos darle sentido.

Por eso diferentes personas pueden interpretar de maneras distintas una misma situación sin que por ello existan distintas realidades materiales. Lo que cambia es la red desde la cual aquello que ocurre puede ser leído.

No accedemos al mundo sin categorías

Además, cuando observamos algo ya disponemos de categorías aprendidas para reconocerlo.

Podemos distinguir una casa de una escuela, una amenaza de una broma, un familiar de un desconocido. Muchas de esas diferencias no podrían establecerse atendiendo únicamente a propiedades físicas. Necesitamos conocer las relaciones y significados que nuestra cultura y nuestra historia nos enseñaron.

Desde la perspectiva desarrollada en El lenguaje como origen de la psicosis, el lenguaje no aparece después de percibir una realidad completamente organizada. Participa de la manera en que podemos organizar nuestra experiencia de ella.

Realidad e interpretación no son equivalentes

Esta diferencia se vuelve especialmente importante cuando pensamos en la psicosis.

Todos interpretamos. Construir sentido no constituye por sí mismo una alteración del criterio de realidad. Podemos interpretar una mirada, un silencio o una coincidencia y, al mismo tiempo, preguntarnos si nuestra interpretación es correcta.

Existe entonces una distancia posible entre “esto ocurrió” y “esto es lo que creo que significa”. Esa distancia permite dudar, buscar información, considerar otras explicaciones y modificar nuestra interpretación.

El problema no es, por lo tanto, que nuestra relación con la realidad esté mediada por significantes. Esa mediación forma parte de la experiencia humana. Lo importante es qué relaciones construimos, cómo producimos sentido y qué posibilidad tenemos de revisar aquello que interpretamos.

Los significantes no fabrican el mundo material, pero hacen posible construir un mundo humano comprensible a partir de él.

La realidad ofrece acontecimientos; mediante el lenguaje los diferenciamos, relacionamos e interpretamos. Y en esa relación entre lo que ocurre y el sentido que construimos comienza nuestra experiencia de la realidad.

Fuente

Autora: Karina Agüero

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