¿A qué nos referimos con “el sentido” de algo?

Efrain Rodas

12/31/20263 min read

Cuando decimos que algo tiene sentido, no estamos hablando solamente de comprender las palabras con las que fue expresado. Nos referimos a poder relacionar aquello que ocurrió con otros elementos de nuestra experiencia de manera que podamos construir una interpretación.

Pensemos en una situación sencilla: enviamos un mensaje y la otra persona no responde. El acontecimiento, por sí mismo, contiene muy poca información: enviamos un mensaje y todavía no recibimos respuesta. Sin embargo, rápidamente podemos empezar a construir sentido alrededor de ese hecho: “debe estar ocupada”, “quizás no lo vio”, “está enojada conmigo”, “no quiere hablarme”.

Nada de eso estaba contenido materialmente en la ausencia de una respuesta. Son relaciones que construimos entre ese acontecimiento y otros significantes: enojo, tiempo, interés, rechazo, trabajo, vínculo, experiencias anteriores. El sentido aparece cuando aquello que ocurre puede ser relacionado con otras cosas.

El sentido no está dentro de los acontecimientos

Solemos experimentar nuestras interpretaciones con tanta naturalidad que podemos confundirlas con los hechos mismos. Pero una cosa es aquello que ocurrió y otra, qué significa para nosotros aquello que ocurrió.

Una mirada, un silencio, una puerta cerrada o una persona que llega tarde son acontecimientos que pueden adquirir sentidos muy diferentes según la situación. Para comprenderlos necesitamos ponerlos en relación con un contexto, con aquello que ocurrió antes, con lo que sabemos de los demás y también con nuestra propia historia.

Por eso dos personas pueden atravesar una misma situación y construir sentidos diferentes acerca de ella. No significa necesariamente que una de las dos esté equivocada. Significa que el sentido no es una propiedad física del acontecimiento: es una construcción.

Construimos sentido mediante el lenguaje

El lenguaje permite que una experiencia no permanezca como un acontecimiento aislado.

Podemos nombrarla, relacionarla con otras experiencias, ubicarla dentro de una secuencia temporal, preguntarnos por sus causas y anticipar sus posibles consecuencias. Podemos decir: esto ocurrió después de aquello, se parece a algo que ya viví, quizás ocurrió por esto. Así construimos una trama de sentido.

Los significantes se relacionan con otros significantes y esas relaciones permiten producir interpretaciones. Por eso el sentido no depende solamente de conocer el significado de las palabras. Podemos comprender perfectamente cada palabra de la frase “no me llamó” y todavía no saber qué sentido tiene que esa persona no haya llamado. Para descubrirlo necesitamos más relaciones.

El sentido puede cambiar

Una de las características más importantes del sentido es que puede reorganizarse.

Algo que hoy interpretamos de determinada manera puede adquirir otro sentido cuando aparece información nueva. Podemos descubrir que una conducta que interpretamos como indiferencia estaba relacionada con miedo; que aquello que considerábamos un fracaso produjo después una posibilidad inesperada; o que una experiencia de nuestra infancia puede ser comprendida de otra manera cuando contamos con nuevas palabras para pensarla.

El acontecimiento pasado no cambió. Cambió la red desde la cual podemos interpretarlo.

Esto también explica por qué pensar requiere cierta posibilidad de incertidumbre. Construimos una interpretación, pero podemos compararla con otras, hacer preguntas, incorporar información y modificarla.

Dar sentido no significa descubrir una verdad escondida

Construir sentido tampoco consiste necesariamente en encontrar una explicación definitiva.

Frente al mensaje sin respuesta podemos considerar varias posibilidades. Algunas serán más compatibles con aquello que sabemos; otras podrán descartarse cuando aparezca nueva información. Mientras podamos preguntarnos “¿qué puede significar esto?”, existe una distancia entre aquello que ocurrió y la interpretación que construimos acerca de ello.

Esa distancia es importante. Desde la perspectiva que desarrollamos en Cuando la certeza reemplaza al pensamiento, uno de los problemas aparece precisamente cuando esa distancia se reduce: cuando una interpretación deja de ser experimentada como una posibilidad y comienza a presentarse como una certeza que ya no puede ser interrogada.

“No respondió” puede convertirse entonces directamente en “no respondió porque me está perjudicando deliberadamente”, sin que otras explicaciones puedan ser consideradas.

Vivimos construyendo sentido

Nuestra experiencia no está formada solamente por acontecimientos. Está formada también por las relaciones que construimos para poder comprenderlos.

Relacionamos lo presente con lo pasado, las acciones de los otros con aquello que conocemos de ellos y nuestras propias experiencias con las palabras que aprendimos para nombrarlas.

Por eso construir sentido es una operación fundamental de nuestra relación con el mundo. El sentido no es simplemente aquello que las cosas significan. Es la trama de relaciones que nos permite interpretar qué significa para nosotros aquello que está ocurriendo.

Fuente

Autora: Karina Agüero

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