Sujeto activado

Efrain Rodas

12/31/20262 min read

En Cuando la certeza reemplaza al pensamiento, hablar de un sujeto activado no significa simplemente decir que alguien está nervioso, enojado, angustiado o emocionalmente alterado. Se utiliza el término para describir un estado funcional específico.

Una persona puede estar profundamente angustiada y continuar pudiendo pensar, esperar, conversar, considerar posibilidades y decidir no actuar inmediatamente sobre aquello que siente o piensa. La activación comienza a adquirir otro carácter cuando esa capacidad de mediación se encuentra comprometida.

El texto la describe como un estado en el que el sistema cuerpo–afecto–lenguaje alcanza un nivel de excitación tal que la mediación psíquica queda transitoriamente suspendida. El cuerpo funciona en alerta, el afecto domina la experiencia y aquello que aparece en el pensamiento puede vivirse como inmediato, evidente u obligatorio.

La diferencia puede parecer pequeña, pero es enorme.

Pensar “algo malo puede pasar” no es lo mismo que experimentar “algo malo está pasando y tengo que actuar ahora”. En el primer caso todavía puede existir una distancia entre pensamiento y realidad. En el segundo, esa distancia puede haberse reducido considerablemente.

Por eso, el criterio para hablar de activación no debería ser solamente cuánta emoción observamos desde afuera, sino qué posibilidades conserva la persona de introducir tiempo, duda y pensamiento entre aquello que aparece y aquello que hace.

Además, activación no es sinónimo de brote psicótico. El propio texto aclara que un brote implica activación, pero que la activación puede ser puntual, intermitente o situacional y presentarse incluso en alguien que no está globalmente descompensado. También puede aparecer antes o después de un episodio agudo.

Esta distinción tiene consecuencias importantes para el acompañamiento. Cuando el pensamiento está funcionando como mandato, intentar interpretar, discutir contenidos o acumular argumentos puede no producir el efecto esperado. Por eso se propone otra secuencia: primero disminuir la activación e introducir tiempo; después será posible volver sobre aquello que ocurrió.

Estar activado, entonces, no significa simplemente “estar alterado”. Significa que se está modificando algo mucho más importante: la posibilidad de usar el pensamiento como mediación.

Fuente

Autora: Karina Agüero

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