Narcisismo secundario

Efrain Rodas

10/12/20262 min read

Para comprender el narcisismo secundario primero necesitamos recordar qué ocurre con la libido a lo largo del desarrollo. Freud utiliza el término libido para referirse a la energía psíquica vinculada con las pulsiones, el deseo, los afectos y los vínculos. Esa energía puede investir al propio yo, pero también dirigirse hacia otras personas u objetos del mundo.

Durante el narcisismo primario, la libido se encuentra inicialmente investida en el propio sujeto. A medida que el psiquismo se desarrolla, parte de esa energía comienza a dirigirse hacia afuera: amamos, deseamos, nos interesamos por otras personas y establecemos vínculos con el mundo.

Pero la libido que salió hacia los objetos puede también retirarse de ellos y regresar al yo. Freud denomina a este movimiento narcisismo secundario.

La diferencia entre ambos conceptos es fundamental. En el narcisismo primario todavía estamos ante un momento inicial de la constitución psíquica. En el secundario, en cambio, ya hubo una inversión libidinal en objetos externos y posteriormente se produjo un retorno de esa libido hacia el propio yo.

Este movimiento no significa necesariamente que exista una patología. Puede producirse, por ejemplo, durante una enfermedad. Cuando una persona está enferma, buena parte de su interés por el mundo puede disminuir momentáneamente: actividades, preocupaciones e incluso vínculos que habitualmente ocupaban su atención pasan a segundo plano y el sujeto concentra gran parte de su energía sobre sí mismo.

También puede aparecer retraimiento de la libido durante un duelo o en otros momentos en los que disminuye temporalmente el interés por el mundo exterior. Por eso, hablar de narcisismo secundario tampoco equivale automáticamente a hablar de un trastorno mental.

Sin embargo, este concepto adquiere especial importancia para Freud cuando intenta comprender determinados fenómenos psicopatológicos. El retorno de la libido hacia el yo puede alcanzar otras dimensiones y relacionarse con fenómenos como la grandiosidad o la megalomanía. UX Psicopatas Narcicistas (1)

Y esta distinción resulta particularmente importante hoy.

En el lenguaje cotidiano, cuando una persona se considera excepcional, todopoderosa o poseedora de capacidades extraordinarias, rápidamente podemos escuchar que “es narcisista”. Pero describir una conducta desde afuera no alcanza para comprender qué fenómeno psíquico la produce. Una manifestación de grandiosidad puede tener significados muy diferentes según la estructura y el funcionamiento psíquico del sujeto.

Precisamente por eso no podemos convertir el concepto de narcisismo en una etiqueta aplicable a cualquiera que parezca demasiado centrado en sí mismo.

El narcisismo secundario describe un movimiento de la libido: algo que había sido investido en el mundo exterior se retrae y vuelve a investir el yo. Puede participar de procesos cotidianos y transitorios, pero también adquirir características particulares en determinados cuadros clínicos. UX Psicopatas Narcicistas (1)

Comprender esta diferencia permite abandonar una idea demasiado simple del narcisismo. No estamos hablando solamente de “amarse demasiado”, de egoísmo o de necesidad de admiración. Estamos hablando de cómo se distribuye y se reorganiza la energía libidinal entre el yo y el mundo.

Y esa distinción será especialmente importante cuando intentemos comprender por qué la megalomanía no puede reducirse, sin más, a aquello que popularmente llamamos “ser narcisista”.

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Fuente

El ABC de la salud mental

Autora: Karina Agüero

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