«Solo se puede ayudar a quien quiere ser ayudado»
La peor frase de ciertos psicólogos que impiden ayudar en trastornos de salud mental donde no hay criterio de realidad
Hay una frase que escuchamos con frecuencia, incluso de algunos profesionales de la salud mental: «Solo se puede ayudar a quien quiere ser ayudado».
A primera vista puede parecer una afirmación razonable. Sin embargo, cuando se aplica indiscriminadamente a personas que atraviesan una descompensación psicótica, puede convertirse en un obstáculo para que reciban atención. Porque hay una pregunta que deberíamos hacernos antes de afirmar que alguien no quiere recibir ayuda: ¿Esa persona puede reconocer que necesita ayuda?
Cuando la propia enfermedad impide reconocer que se necesita tratamiento
Hay una cuestión fundamental que necesitamos comprender. En una descompensación psicótica con alteración del juicio de realidad, la falta de conciencia de enfermedad es una característica central del cuadro clínico.
La persona puede estar absolutamente convencida de que aquello que piensa, percibe o interpreta es real. Por eso, no reconoce esas experiencias como síntomas de una enfermedad ni comprende por qué necesitaría atención psiquiátrica.
No estamos hablando simplemente de alguien que no quiere recibir ayuda, sino de alguien cuya propia alteración del juicio de realidad puede impedirle reconocer que la necesita.
Por ejemplo, si una persona está convencida de que sus vecinos la persiguen, la vigilan o intentan perjudicarla, no necesariamente va a considerar que necesita tratamiento. Desde su perspectiva, el problema son los vecinos, no sus propias interpretaciones. ¿Por qué pediría atención psiquiátrica para resolver algo que está convencida de que ocurre realmente?
En estas circunstancias, la falta de conciencia de enfermedad no puede interpretarse como una simple negativa voluntaria. La persona puede conservar muchas de sus capacidades cognitivas, trabajar, estudiar, conversar y desenvolverse en diferentes ámbitos de su vida, mientras presenta fenómenos psicóticos.
Que alguien pueda razonar correctamente sobre muchos aspectos de su vida no significa que pueda reconocer como delirantes determinadas creencias. Por eso, cuando hablamos de psicosis, necesitamos comprender que la ausencia de conciencia de enfermedad puede formar parte del propio funcionamiento clínico que requiere atención.
Cuando una frase se convierte en un obstáculo para el tratamiento
La expresión «solo se puede ayudar a quien quiere ser ayudado» puede tener sentido en determinadas circunstancias, pero aplicada indiscriminadamente a los trastornos psicóticos puede resultar profundamente perjudicial. Porque supone que la persona tiene la capacidad de reconocer su problema, evaluar su situación y decidir si necesita tratamiento.
¿Pero qué sucede cuando una de las manifestaciones del cuadro clínico consiste, precisamente, en no reconocer que está enferma?
Si un profesional aconseja a una familia que espere hasta que su ser querido quiera recibir ayuda, sin considerar primero la posibilidad de una descompensación psicótica, puede estar pasando por alto una característica clínica fundamental. Y esa espera puede prolongarse durante meses o incluso años. No estamos hablando de una simple diferencia de opiniones ni de alguien que se niega a aceptar un consejo. Estamos hablando de una alteración del juicio de realidad que puede impedirle reconocer la necesidad de tratamiento. Por eso, no podemos convertir la voluntad de solicitar tratamiento en una condición indispensable para comenzar a intervenir. Existen distintas formas de intervención y muchas pueden (y DEBEN) comenzar antes de que la persona reconozca su enfermedad.
La falta de conciencia de enfermedad no debe confundirse con una negativa deliberada a recibir ayuda. Y un profesional de salud mental debería poder reconocer esa diferencia antes de recomendarle a una familia que simplemente espere.
En otros artículos trabajaremos tres cuestiones fundamentales:
· ¿Qué puede hacer una persona si su familiar no quiere atenderse?
· ¿Cuándo puede ser necesaria una internación involuntaria?
· ¿Qué consecuencias puede tener una psicosis prolongada sin tratamiento?
Estas preguntas merecen desarrollarse por separado, porque comprender la falta de conciencia de enfermedad es apenas el primer paso para aprender cómo intervenir.
Por ahora, lo fundamental es comprender que no podemos exigir conciencia de enfermedad como condición previa para ayudar a una persona cuando la falta de esa conciencia puede formar parte de la propia enfermedad.
La psicoeducación no consiste en repetir frases que parecen sensatas. Consiste en comprender cuándo esas frases dejan de ser aplicables y pueden convertirse en un obstáculo para la atención en salud mental.
Véase también
Véase también
Véase también
Véase también
Fuente
El ABC de la salud mental
Autora: Karina Agüero


Losdosladospsicosis
Psicoeducación basada en la experiencia
📧 losdosladospsicosis@gmail.com
© 2026 Todos los derechos reservados.
LOSDOSLADOSPSICOSIS
LEGAL
EXPLORAR