Vivos en redes sociales
Psicoeducación en vivo, pública y gratuita
Hay algo que cambia cuando el conocimiento circula en tiempo real.
Podemos preparar un tema, organizar conceptos y decidir desde dónde comenzar. Pero cuando abrimos un vivo aparecen preguntas que no habíamos previsto, experiencias que obligan a detenernos en determinado punto, dudas compartidas por muchas personas y conversaciones capaces de llevar el tema hacia lugares que inicialmente no estaban en el recorrido.
Por eso hacemos vivos.
Los vivos de Los Dos Lados Psicosis son encuentros psicoeducativos online, públicos y gratuitos, realizados a través de nuestras redes sociales.
Pueden parecerse por momentos a una charla, otras veces adoptar la estructura de un seminario y muchas veces convertirse simplemente en una conversación alrededor de las preguntas que van apareciendo.
Lo que los define no es una estructura rígida.
Los define la posibilidad de aprender y pensar juntos, mientras está sucediendo.
¿Qué hacemos durante un vivo?
Depende del encuentro.
Algunos vivos comienzan con un tema específico que queremos desarrollar. Otros parten de una pregunta, una noticia, un concepto, una situación de actualidad o algo que apareció previamente en nuestra comunidad.
Y hay vivos en los que simplemente abrimos la conversación.
Hablamos sobre psicosis, trastornos mentales, tratamientos, adherencia, conciencia de enfermedad, vínculos familiares, psicopedagogía, aprendizaje, lenguaje y muchos otros problemas que forman parte del trabajo de Los Dos Lados Psicosis.
Pero el recorrido nunca depende solamente de nosotros.
Quienes están mirando también construyen el vivo.
Preguntan, comentan, cuentan aquello que están pensando, señalan contradicciones y hacen aparecer problemas que quizá no estaban previstos cuando comenzamos.
Por eso dos vivos sobre el mismo tema difícilmente sean exactamente iguales.
No es solamente transmitir información
Podríamos utilizar un vivo para enumerar síntomas, repetir definiciones o transmitir información que puede encontrarse fácilmente en cualquier buscador.
Pero no es eso lo que entendemos por psicoeducación.
Nos interesa qué ocurre después de recibir una información: cómo la interpretamos, con qué conocimientos la relacionamos, qué significado adquiere y qué nuevas preguntas nos permite formular.
La información puede decirnos qué es algo.
La psicoeducación intenta ayudarnos a hacer algo con aquello que ahora sabemos.
Por eso un vivo puede comenzar con una explicación y terminar en una conversación mucho más amplia.
No consideramos esas desviaciones necesariamente una interrupción del aprendizaje.
Muchas veces son el aprendizaje.
Preguntar en tiempo real
Una de las características más importantes de los vivos es la posibilidad de preguntar mientras estamos desarrollando una idea.
No hace falta esperar al final de una clase ni quedarse con una duda.
Los comentarios permiten señalar aquello que no se entendió, pedir que profundicemos un concepto, relacionarlo con otro problema o formular una pregunta completamente nueva.
Y una pregunta individual puede convertirse rápidamente en una pregunta colectiva.
Alguien escribe algo que otras cien personas estaban pensando sin haberlo formulado.
Alguien pregunta algo aparentemente elemental y descubre que la respuesta no era tan elemental.
Alguien cuestiona lo que acabamos de decir y nos obliga a explicarlo mejor.
El conocimiento también se construye en ese intercambio.
Un espacio público no es una orientación individual
Que podamos hacer preguntas durante un vivo no significa que podamos trabajar de manera responsable cualquier situación particular.
Un vivo sucede en un espacio público.
Por eso no es necesario —ni aconsejable— compartir información íntima, datos personales, documentación clínica o detalles que permitan identificar a una persona.
Cuando una pregunta necesita reconstruir una historia particular, conocer un tratamiento, revisar documentación o comprender profundamente una situación familiar, el vivo deja de ser el dispositivo adecuado.
Para eso existen las orientaciones psicoeducativas individuales.
En el vivo podemos pensar el problema que una pregunta permite abrir.
No podemos convertir un espacio público en una consulta privada.
¿En qué se diferencia de una charla o un seminario?
Los tres son espacios de psicoeducación y pueden parecerse mucho.
Un seminario parte de un tema previamente establecido y propone desarrollarlo con mayor profundidad.
Una charla grupal crea un espacio de encuentro e intercambio entre quienes participan, con o sin un tema específico como punto de partida.
Un vivo conserva elementos de ambos, pero ocurre públicamente en las redes sociales, está abierto a quienes quieran sumarse y es gratuito.
Además tiene algo propio de las redes:
alguien puede entrar cuando la conversación ya empezó.
Quizás llegó porque vio una notificación. Quizás alguien compartió el vivo. Quizás estaba pasando distraídamente por Instagram o TikTok y terminó escuchando una conversación sobre un problema que nunca había pensado.
También eso forma parte de nuestra manera de hacer circular la psicoeducación.
Los vivos no reemplazan una consulta profesional
Los vivos son actividades públicas de psicoeducación y divulgación.
No constituyen psicoterapia, consulta médica o psiquiátrica, no realizan diagnósticos, no indican ni modifican tratamientos y no sustituyen el trabajo de los profesionales tratantes.
Tampoco son espacios adecuados para atender emergencias o situaciones de riesgo.
Si una situación requiere evaluación individual, intervención profesional o atención urgente, será necesario recurrir al recurso correspondiente.
Estar ahí también importa
Los artículos permiten volver sobre una idea.
Los cursos permiten desarrollar un recorrido.
Los seminarios permiten profundizar un tema.
Los reels permiten condensar una pregunta en pocos minutos.
Pero los vivos tienen algo que ninguno de esos formatos puede reproducir completamente:
estamos todos ahí al mismo tiempo.
No sabemos exactamente qué van a preguntar.
Ustedes tampoco saben exactamente hacia dónde va a ir la conversación.
Y entre aquello que nosotros llevamos para decir y aquello que ustedes traen para preguntar aparece algo que solamente puede existir en ese encuentro.
Por eso hacemos vivos.
Porque creemos que el conocimiento puede estudiarse, escribirse, grabarse y enseñarse.
Pero también puede construirse conversando.
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