Orientaciones psicoeducativas

A veces el problema no es que no estés haciendo nada. Es que todavía no sabés qué hacer.

Cuando una persona o una familia atraviesa una situación vinculada con un trastorno mental, suele aparecer una pregunta desesperante: ¿qué hacemos?

Muchas veces ya hicieron mucho. Hablaron, insistieron, discutieron, acompañaron, consultaron profesionales, intentaron convencer, pusieron límites, cambiaron de estrategia y volvieron a empezar. Y, sin embargo, la situación continúa.

En una orientación psicoeducativa partimos de otra pregunta: ¿qué necesitás comprender para poder pensar qué hacer?

Porque intervenir sin comprender es, en alguna medida, actuar a tientas. Podemos aplicar recomendaciones generales, pero una familia no es un conjunto de síntomas y ninguna situación ocurre exactamente igual que otra. Comprender lo que está sucediendo permite empezar a construir respuestas más ajustadas a esa persona, a esa familia y a ese momento particular.

¿Qué es una orientación psicoeducativa?

Una orientación es un encuentro individual por videollamada con la Lic. Karina Agüero, pensado para trabajar sobre una situación concreta relacionada con la salud mental.

Su punto de partida es el aprendizaje.

Quienes consultan llegan porque hay algo que necesitan saber, comprender, organizar o volver a pensar. Pueden necesitar información sobre psicopatología, pero también herramientas para acompañar a un familiar, favorecer la adherencia al tratamiento, comprender determinadas conductas, reconocer indicadores de gravedad, comunicarse de otra manera o encontrar recursos y profesionales adecuados.

Por eso la psicoeducación no consiste solamente en recibir información. Aprender modifica también las posibilidades de intervención.

Hay una frase que resume buena parte de este trabajo:

Quizás no sea cierto que ya intentaste todo. Intentaste todo lo que podías pensar con el conocimiento y las herramientas que tenías hasta ese momento.

Aprender algo nuevo puede permitirnos pensar algo que antes no habíamos pensado y, por lo tanto, encontrar nuevas maneras de intervenir.

¿Quién puede solicitar una orientación?

Puede consultar una persona que atraviesa un problema de salud mental, un familiar, una pareja, padres u otras personas involucradas en su acompañamiento.

No es necesario contar con un diagnóstico previo.

De hecho, una consulta frecuente aparece mucho antes de tener certezas diagnósticas: una familia observa comportamientos que no logra comprender y se pregunta si aquello que está viendo podría formar parte de un problema más grave.

Esto puede resultar especialmente difícil cuando la persona continúa trabajando, estudiando, saliendo, conversando o realizando muchas de sus actividades habituales. La conservación de determinadas capacidades puede hacer que la familia dude de la gravedad de otras manifestaciones que aparecen simultáneamente.

Una orientación puede ayudar a ordenar lo observado, distinguir problemas diferentes y pensar cuál debería ser el próximo paso, sin convertir ese encuentro en un diagnóstico.

Cuando quien necesita ayuda no quiere consultar

Esta es una situación especialmente frecuente.

Una persona puede no reconocer que existe un problema, rechazar un diagnóstico, abandonar la medicación, negarse a consultar o considerar que quienes están preocupados son los demás.

En esos casos, no es útil obligarla a participar de una orientación ni llevarla engañada esperando que durante una entrevista alguien consiga convencerla de que está enferma.

La primera orientación puede realizarse con los familiares.

A partir de allí es posible comprender mejor qué está sucediendo y pensar estrategias para trabajar sobre la conciencia de enfermedad, la adherencia al tratamiento y las posibilidades de que posteriormente la propia persona acepte participar o consultar a los profesionales que necesita.

¿Qué podemos trabajar durante el encuentro?

Cada orientación parte de una situación singular. Algunos de los motivos de consulta más frecuentes están relacionados con la adherencia al tratamiento, la conciencia de enfermedad, las dudas acerca de la gravedad de determinados síntomas y la dificultad de las familias para comprender qué está ocurriendo y cómo acompañar.

Antes del encuentro podés enviar un resumen de la situación y, cuando resulte relevante, informes, diagnósticos, indicaciones profesionales u otra documentación. Esto permite aprovechar mejor el tiempo disponible, aunque durante la entrevista será necesario reconstruir también cómo vos o tu familia están comprendiendo aquello que ocurre.

También podemos hablar sobre la medicación desde una perspectiva psicoeducativa: comprender para qué fue indicado un determinado tipo de fármaco, qué lugar ocupa dentro de un tratamiento y por qué es importante respetar las indicaciones recibidas. Una orientación no prescribe, retira ni modifica medicación. Cuando aparecen dudas respecto de una indicación, podemos ayudarte a formularlas y señalar la importancia de volver a consultarlas con el psiquiatra tratante o solicitar otra evaluación profesional cuando corresponda.

Información, conocimiento y experiencia

Internet permite acceder a una cantidad de información sobre salud mental que hace algunas décadas habría sido inimaginable. Pero tener información no significa necesariamente saber qué hacer con ella.

Una orientación incorpora algo que un texto general no puede ofrecer: un otro que escucha una situación particular, formula preguntas y ayuda a pensar esa información en relación con aquello que está ocurriendo.

En el trabajo de Karina confluyen su formación como Licenciada en Psicopedagogía, sus incumbencias profesionales y años dedicados a la psicoeducación, pero también un saber atravesado por la experiencia familiar con los trastornos mentales.

No son conocimientos intercambiables ni uno sustituye al otro.

La experiencia no reemplaza la formación profesional y la formación profesional no vuelve irrelevante la experiencia. En Los Dos Lados Psicosis trabajamos, precisamente, en ese encuentro.

Una orientación no reemplaza un tratamiento

Las orientaciones son psicoeducativas.

No constituyen psicoterapia, consulta psiquiátrica ni atención médica. No realizan diagnósticos ni indican o modifican tratamientos farmacológicos, y tampoco sustituyen el seguimiento de los profesionales tratantes.

Sí pueden ayudarte a comprender mejor una situación, organizar aquello que estás observando, pensar estrategias posibles y reconocer qué tipo de recurso o profesional puede ser necesario consultar.

Cuando aparecen manifestaciones compatibles con sintomatología psicótica, por ejemplo, la orientación puede señalar la necesidad de una evaluación psiquiátrica y explicar por qué una consulta exclusivamente psicológica puede no resultar suficiente como primera intervención.

Tampoco es un servicio de emergencias.

Si durante una orientación aparecen elementos que permiten pensar que existe una situación urgente, se explicará su gravedad y se indicará recurrir a una guardia, servicio de emergencias o recurso sanitario adecuado cuando corresponda.

¿Cómo se realizan?

Las orientaciones se realizan por videollamada, por lo que podés solicitar una desde cualquier lugar si hablás español —y el spanglish también está admitido oficialmente por mamá—. 😂

Cada encuentro dura aproximadamente entre 45 minutos y una hora. Si es necesario, podés solicitar nuevas orientaciones posteriormente; no se trata necesariamente de un único encuentro.

La reserva se realiza por correo electrónico y el encuentro se abona previamente. Si necesitás cancelar o modificar el turno, podés comunicarlo por mail explicando la situación. Se admite una reprogramación.

No necesitás tener todas las respuestas para consultar

Muchas familias llegan buscando una confirmación: ¿realmente puede ser tan grave si por momentos parece estar bien?

Los trastornos mentales graves no necesariamente eliminan de manera uniforme todas las capacidades de una persona. Alguien puede conservar actividades cotidianas y, al mismo tiempo, presentar manifestaciones que necesitan evaluación y tratamiento. Precisamente por eso, para una familia sin herramientas específicas puede resultar difícil dimensionar lo que está observando.

No necesitás saber de antemano cómo llamar a lo que está ocurriendo.

Podemos empezar por ahí: por aquello que ves, aquello que no comprendés y las preguntas que todavía no sabés cómo responder.

Losdosladospsicosis

Psicoeducación basada en la experiencia

📧​ losdosladospsicosis@gmail.com

© 2026 Todos los derechos reservados.

LOSDOSLADOSPSICOSIS

Contacto

LEGAL

Política de privacidad

EXPLORAR

Términos y condiciones